Ni de aquí ni de allá…

No soy de aquí, ni tampoco de allá.

Cuando me reelegí por última vez en 1910, el pueblo me vio recelo, había faltado a la promesa de retirarme de la presidencia; menos de un año después me vi forzado a renunciar al poder y me embarqué a Europa con la firme creencia de que mi ausencia lograría la paz que México necesitaba. México me dio la espalda, de un momento a otro se le olvidó todo lo que había hecho por él, pero solo recordó los infames errores que cometí durante treinta años de mandato.

En lugar de paz, entendieron represión; en lugar de progreso repitieron hasta el cansancio las consignas de la huelga de Río Blanco y Cananea, del famosísimo Mátalos en Caliente, y de mucho más.

Así fue como dejé de ser de aquí, de la tierra de la que nací, por la que luché y que goberné hasta que no me quedó mas vida por vivir y más tiempo que gobernar. Dijeron que allá, en Europa, sería feliz, pues había pasado gran parte de mi largo gobierno replicando los modelos arquitectónicos y artísticos que había en Europa y ¿por qué no iba a ser así? Después de todo Francia era la capital cultural del mundo, y yo quería que México estuviera ahí, entre las naciones civilizadas. Llamé arquitectos italianos y franceses, me ayudaron a crear un estilo único que, aunque representativo del viejo mundo, también conservara la identidad de México.

Sin embargo, por más que mis detractores dijeron que yo amaba lo extranjero, y tatuaron el calificativo de malinchista en mi frente. No entendieron lo que quise hacer por México, no por Europa.

¡Por México!

Puedo yo dar mil razones por lo que hice, pero no las entenderías. Yo soy un hombre del siglo XIX y tú del siglo XXI. Nos separan tanto años que tú ya no quieres entenderme y yo ya no puedo porque dejé de respirar hace tanto que ya ni me acuerdo de mi último día.

Así es que no soy de aquí ni de allá, pero no me dejan volver ni me dejan descansar en paz. Tal vez esa es la suerte de alguien como yo.

¿Ustedes qué piensan de este viejo general llamado Porfirio Díaz? ¿Dónde debo estar aquí en México, o allá en París? Tal vez volver a México me ayude a volver a sentirme de aquí. No lo sé. A estas alturas de la muerte, no lo sé.

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4 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Jaime Farias Arizpe dice:

    En México definitivamente

  2. Miguel Enríquez dice:

    Esperamos verle pronto en este su aís.

  3. カルタス スヘイ dice:

    Es en este país donde lo queremos y necesitamos mi querido general, sólo usted lo puede volver a poner en cintura.

  4. rahel dice:

    En el infierno desde luego

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