Las Mujeres de Don Porfirio (Parte 6)

Me gusta creer que todas las personas con las que nos encontramos en esta vida, sirven un propósito para nuestro destino.

En cuestión de mujeres, analizar estos textos es muy importante para recordar lo que fui, lo que amé, y como me fui moldeando de ese joven del seminario a ser el presidente de la República.

Navegar a lo largo de mis palabras, fue muy significativo para comprender por qué admiro tanto a mi madre: Petrona Mori, quién luchó por darme un futuro y una vida que no supe desaprovechar, en un tiempo en que una mujer, sin un hombre, tenía poco valor.

Tampoco puedo olvidar las dulces caricias de aquella sobrina que, por azares de un corazón al que todos damos prioridad sobre los impulsos eléctricos de la mente, se convirtió en mi primera esposa. Ah, mi hermosa Delfina. Ella fue la madre de mis dos hijos legítimos y la que supo aguantar con paciencia y perseverancia todas mis ambiciones políticas y militares. Aún recuerdo su mano fría, y su rostro sereno, al entregar un último suspiro al beso de la muerte.

Todas mujeres.

Grandes mujeres.

No puedo olvidar, tampoco, a las amantes que calentaron mis noches con el sudor de sus muslos. Entre tantas ellas, me vienen dos nombres a la mente. No recuerdo si fue mi primera amante, o solamente la primera que tuvo la fama de serlo, una indígena muy bella que compartía el mismo nombre que mi madre: Petrona. Recuerdo su piel tostada, sus ojos negros, y mi mano moviéndose entre su cabellera nocturna.

Tampoco puedo olvidar a Rafaela Quiñones, y el olor de su cuerpo durante la guerra de intervención francesa. Ella sabía mucho de esas artes amatorias que ya han perdido las mujeres modernas. ¿Y cómo olvidar a Rafaela, si gracias al calor de nuestras noches nació mi hija mayor.

¿Recuerdan que les conté de ella? Le llamaban la princesa del Porfiriato por ser mi favorita, y la más querida de mis hijas.

La quise mucho, pero tuvo la terrible desgracia de conseguir un mal marido que le arrancó muchas lágrimas de su pecho; pero logró seguir adelante, a pesar de mi muerte, de su viudez, de la Revolución Mexicana.

¡Qué valiente era Amadita!

¿Y qué me dicen de aquella mujer que tejió su nombre con el mío en la Historia de México? Adivinaron bien, estoy hablando de la inimitable Juana Catalina Romero, que fue clave fundamental en mi incursión dentro de la Guerra de Reforma, y en el desarrollo posterior del Istmo de Tehuantepec. Muchos rumores se inventaron sobre nosotros, pero solo algunos pocos resultaron ser ciertos.

¡Ah, Juana Cata! La Didjazá.

Por supuesto, ni ustedes ni yo podemos olvidar el texto que escribí sobre mi segunda esposa: la famosa Carmelita. Porque fue gracias a ella que cambió mi imagen pública radicalmente, para volverme ese viejo de bronce francés que todos llegaron a admirar al final de mi gobierno.

Si yo fuí el abuelo de la patria, ella fue su reina por mucho tiempo.

Sin todas estas mujeres no me hubiera convertido en el hombre que están leyendo, en el abuelo de la patria. En el famosísimo Don Porfirio.

Como dice el título, este no solamente es el último texto que hablará sobre mis mujeres, sino que abarcará a la segunda de mis hijas. Su nombre era: Luz Díaz, y fue hija legítima del matrimonio que tuve con Delfina.

No hay mucho que decir al respecto de mi hija, su nombre fue Luz Aurora Victoria Díaz, en honor haber nacido el 5 de mayo de 1875 y, por el día del año, haberme recordado aquella famosa batalla que tuve con los franceses.

Al llegar a la edad de merecer, se casó con Don Francisco Rincón-Gallardo y Doblado, que era hijo de Don Rodrigo Rincón-Gallardo de la Casa de los Marqueses de Guadalupe Gallardo y de Doña Virginia Doblado.

Como expliqué en la entrada de Amadita. Luz tuvo varios hijos, lo que provocó cierta tristeza en ‘la princesa del Porfiriato’. De cualquier modo, mis hijas, a pesar de tener diferentes madres, se llevaron bien.

Luz y Rodrigo me dieron cuatro nietos: Porfirio Rincón-Gallardo y Díaz, Francisco  Rincón-Gallardo y Díaz, Eduardo Rincón-Gallardo y Díaz y Amada Rincón-Gallardo y Díaz (en honor a su hermana mayor).

Luego llegó la Revolución Mexicana y mi exilio a Europa. Luz se quedó en México, en lugar de acompañarme a Europa, y no la volví a ver. No me fue a visitar como lo hizo Amadita, aunque nos carteamos seguido hasta mi muerte en 1915.

Luz continuó viviendo en la Ciudad de México hasta su muerte en 1965.

Esa fue segunda hija, Luz; y la última de mis mujeres.

 

Dice el dicho que detrás de todo gran hombre hay una gran mujer, pero en mi caso el dicho miente. Detrás de mí no hubo una sola mujer, sino varias. Conocerlas es conocerme.

Así concluyo con el tema “Don Porfirio y sus Mujeres”, esperando que mis palabras les hayan abierto los ojos sobre mí, y ahora les volteo la pregunta: ¿Cuáles son las mujeres detrás de mis lectores? ¿Quiénes les cambiaron la vida con sus besos, sus modales o su inocencia?

Me gustaría leerlas y conocerlas.

Anuncios

3 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Anónimo dice:

    Para ser claro Los mexicanos somos como el borrego que trae la campana en el pescuezo sonando y todos los demás lo siguen y estos se basan en los díseres y de ahí nacen las intriga, tergiversación de hechos. La historia de México trae muchas omisiones valiosas, Don Porfirio Días Mori regresara a México y le harán los honores como el estadista grande que fue, por que no fue común, realizo importantes y útiles obras que todavía perduran. Con respecto a sus mujeres . eso no es delito, porque mucho lo hacemos.

  2. ADRIAN dice:

    muy buena la pagina

  3. Juan Carlos dice:

    Su vida intima de Porfirio Diaz es un extra para aquel que este interesado en conocer mas a Porfirio Diaz…muchos mexicanos con ignorancia no valoran realmente que cosas buenas hizo…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s