Sufragio Efectivo, No Reelección

Hay frases que el imaginario popular se ha encargado de escribir en los laureles caducos de la patria, para que sean recordadas aún cuando los involucrados en el asunto hayan muerto.

Una de esas frases es precisamente la que lleva el título de este texto: Sufragio Efectivo, No Reelección. 

A muchos de ustedes les enseñan en la escuela que Francisco I. Madero acuñó la frase para levantarse heroicamente en contra de mi gobierno, y lo creyeron sin preguntar.

La verdad es que Madero no inventó esa frase tan dichosa e iluminada, ni se la dictó uno de los espíritus que invocaba con tanta fe; esas cuatro palabras las escribí yo para el Plan de la Noria.

¿Acaso no lo conocen?

Imagino que han escuchado de los últimos años de Benito Juárez, y que les vendieron la idea de cómo era bueno, santo y respetuoso de la Constitución. La verdad es que él era muy diferente, mi compadre Don Benito se había aferrado al poder tras la caída del imperio de Maximiliano de Habsburgo.

Dispuesto a quedarse en la silla presidencial había recurrido a todo tipo de chantajes, compra de votos y fraude electoral.

En 1871 hubo elecciones en México, y participamos Juárez, Lerdo y yo. Ciertamente Don Benito y yo éramos los más populares, yo como héroe militar y él como el presidente en turno. Hicimos campaña, y esperamos a que se contaran los votos.

¿Los resultados? Lerdo de Tejada contaba con casi 2,874 votos, yo con 3,555 y Juárez con 5,837.Yo sabía de todos los tejes y manejes que había hecho Juárez debajo de la mesa para asegurar su triunfo, y yo no me iba a dejar.

Escribí, entonces, el Plan de la Noria (lanzado el 8 de noviembre de 1871) en donde desconocía a Benito Juárez como presidente, precisamente, por el fraude electoral. Y fue en ese plan donde escribí la frase: Sufragio Efectivo, No Reelección.

A mi revolución se unieron personajes importantes de la época: mi hermano Félix, Trinidad García de la Cadena, Luisito Mier (sí, el del incidente Mátalos en Caliente), Jerónimo Treviño, Donato Guerra, entre otros. Hubo alzamientos en todo el país, y como es normal, Juárez ordenó reprimirlos. Fusilaron a varios, como yo después hice en Veracruz.

Por desgracia, en la Revolución de la Noria no me fue tan bien como yo esperaba. No fui capturado, pero si quedé como el hazmerreír del país. Esta guerra mía duró un año, y el pueblo se cansó de apoyarme. Fui perdiendo fuerza, se me escaparon las plazas que había ganado… y de repente, cuando ya no sabía para dónde moverme, recibí la noticia de que Juárez había muerto.

Ambos bandos decidimos parar el fuego por respeto al que fue, lo que había representado y por el bien del país.

A la presidencia subió Sebastián Lerdo de Tejada, que era el presidente de la Suprema Corte, y era lo que se acostumbraba en esa época. Además todos sabíamos que Lerdo era la mano derecha de Juárez, y esperábamos que en cualquier momento asumiera la presidencia. Como era de esperarse en su gobierno victorioso y en nuestro ejército vencido, se nos ofreció una amnistía que Juárez ya nos había ofrecido en vida: se nos perdonaba de todo delito cometido en la revolución, pero se nos acusaba de traidores y se nos impedía seguir con nuestros grados militares, nuestros títulos y honores, con los salarios que todo ello conllevaba.

En resumidas cuentas, nos dejaban en la calle, sin ingresos económicos y sin ganas de armar otra revolución.

Ese tiempo fue muy duro para mí, acepté la amnistía y me quedé sin dinero, lo que fue muy difícil para mí y para Delfina, que ya empezaba a sentirse mal por los hijos que se nos habían muerto.

Fue en ese momento que vendí mucho de lo que tenía por unos cuantos centavos para comer. ¿Se imaginan al héroe de la guerra de intervención francesa caído en esas circunstancias? ¿Se imaginan al presidente de los bigotes afrancesados vendiendo su silla de montar para poder comer un plato de frijoles? Suena difícil que ustedes puedan conocerme en una de las peores épocas de mi vida, pero así fue…

Esta es la historia del Plan de la Noria y de cómo la perdí, también es la historia de cómo fue acuñada la frase: Sufragio Efectivo, No Reelección. En contra del fraude electoral de Benito Juárez, y de su reelección indefinida.

Me apena decir que, años después, a principios del siglo XX, hayan usado una frase escrita por mí en contra de mi propio fraude electoral y mi reelección indefinida en la presidencia, pero en ese entonces ya no era el mismo, no era el idealista que creía que la democracia lo resolvía todo.

Al final de mi gobierno, estaba convencido que yo había salvado a México de más guerras civiles, del caos total y la crisis económica, y no veía a nadie a mi alrededor con tamaños suficientes para sucederme.

¿Habrá sentido Benito Juárez lo mismo que yo para hacer su fraude electoral? ¿Será el poder absoluto que nos seduce y no nos deja libres? Lo que sí puedo decir a mi favor es que, cuando vi la tempestad de la revolución, renuncié y dejé que el pueblo escogiera a su nuevo gobernante, algo que no hizo ni Juárez ni Santa Anna.

Ahora bien, volviendo la frase, como Madero la usó durante la Revolución Mexicana, ahora se le atribuye a él todo lo que desencadenó, pero en realidad su historia va mucho más atrás, a mí, a Juárez a Lerdo.

Por eso, cuando tomamos una frase que se ha enaltecido en los laureles caducos de la patria y la desmenuzamos en pequeños hilos de plástico dorado, podemos analizar de dónde vino, quién la dijo y bajo qué circunstancias. Casi siempre nos encontraremos con que no fue cómo nosotros pensábamos, o cómo nos la ha vendido la historia oficial todos estos años.

Así que, la próxima vez que escuchen Sufragio Efectivo, no Reelección, por favor piensen en mí levantándome contra Juárez, no en Madero robando frases de mi Plan de la Noria.

Por favor.

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13 pensamientos en “Sufragio Efectivo, No Reelección

  1. Una idea, querido don Porfirio: ¿retomar una frase que implica un ideario perdido es robar? ¿Podemos acusar a Madero de robarle ideas a usted? ¿se vale eso? Se me hace obligada la relectura de “La Sucesión Presidencial en 1910″. Sus contemporáneos, general, creían en la historia como maestra de la vida y -aunque esa es una idea surgida en el siglo XX- como maestra de la política. Por eso muchos de los libros producidos por estos hombres, como García Granados, Rabasa, Bulnes, Iglesias Calderón o Sierra, inevitablemente Madero, dejan en sus libros constancia de su preocupación por recuperar el pasado como referencia para la coyuntura que vivieron. Cuando los leemos a todos en conjunto, entendemos mucho de su circunstancia y la forma en que se convencieron de que el gobierno de usted -al que a principios del siglo XX ninguno de ellos se ruborizaba de llamar dictadura y no necesariamente en sentido negativo- era o había sido necesario. Por eso me suena un tanto rudo que acuse a Madero de “robarle” frase y con frase ideario. Ni siquiera tuvo la culpa el buen don Pancho. En todo caso, si a alguien ha de echarle la culpa -y la palabra “culpa” es muy difícil de adjudicar en términos históricos- es a los gobiernos posrevolucionarios, que convirtieron la frase en dogma y el dogma en ideario de un régimen que empezó a buscar asideros y sustento ideológico en la década de los 20 del siglo XX, cuando ya habían matado a unos cuantos de los protagonistas de todo el movimiento desatado después de 1913.
    En aras del sufragio efectivo y la no reelección, además de unos cuantos agravios, ¿acaso no se ejecutaron, en 1928, y de unos cuantos tiros a un presidente reelecto, en un comedero de San Ángel? Que la vacuna funcionó, ni duda cabe. Pero eso ya no lo vio Madero. Tenía quince años de estar cultivando geranios en el Panteón Francés de la Piedad.
    Le mando un gran abrazo y ojalá en algún momento podamos platicar de estas y otras cosas.
    Bertha.

  2. Estimado Don Porfirio.
    Mi marido, Kiyo Kajihara me contó de usted, no tenía yo el gusto de saber que escribe usted tan interesante blog ni tampoco que tenia su cuenta de twitter.
    Desde ahora considereme su fiel seguidora, me parece fascinante.
    Muchisimas felicidades.
    Utzu Garcés

  3. Muy interesante lo que usted dice en esta parte ya que es muy cierto que en los libros del gobierno, acuñan esa frase a Madero y no a usted pero me gustaa que al menos ha halla mas persona que son capaces de ver como son las cosas y no ser un grupo de borregos

  4. Me parece fascinante lo que escribes, de verdad estoy asombrada con lo que haces con la historia.
    Eres ingenioso y tienes una pluma magnifica.

    Me gusta imaginar a un Don Porfis así.

  5. Mentira, esas cuatro palabras jamás las escribió Díaz
    te invito a leer los planes de la Noria y Txtepec, hablan de la no reelección, pero JAMÁS menciona a esas 4 palabras juntas, en tuxtepec, es donde más se acerca y dice: que nadie más se perpetue en el poder, y está será la ´ltima de las revoluciones.

  6. Me parece interesante lo que hace don Porfirio, pero como dice la primer persona, no le roba la frase, utiliza sus palabras en su contra, muy valido y es buen golpe a la vez, que gracias a esto es algo nuevo que conozco y ahora me iré a otras paginas haber que tan cierto es, por lo mientras este punto de vista de conocer la historia me gusta y me gustaría saber mas.

  7. Don porfirio, otra pregunta en relación a actos que le asumen a personas de su época, y bueno pues los libros de texto así lo han contado y me gustaria saber la realidad.

    Es en relación a la batalla de Puebla, en donde el heroe lo fue don Ignacio Zaragoza, pero he escuchado diversos comentarios que el real heroe de esa batalla lo fue Usted, por haber desobedecido las ordenes del general Zaragoza, respóndame cual es la realidad.

  8. es bueno saber que la historia con la que creeces es mentira,justificaciones realmente tontas y lo es que me ensenaron en la escuela aquii en mexico.

  9. me es grato decirle que afirma el conocimiento de mi hijo de bachillerato. el me comento este suceso , y le pregunte a un profesor de historia y me dijo que las frases son de francisco i madero. de echo me dijo que tiene otro nombre mas este señor. en síntesis mi hijo es excelente investigador, Me gustaría que usted publicara los nombres completos de todos sus contemporáneos. saludos y gracias.

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